3. Muralismo-Arte-Artista: una dicotomía entre la profesión y la familia, Enrique Aguilar Ugarte Infante, hombre, artista, padre, legado.

Uno de los aspectos de este espectro es el integrar una cara mas del prisma, otros artistas que fueron también muralistas y que ayudaron a dar forma a este movimiento y que en su propia trinchera aportaron obras y formación de nuevas generaciones en el rescate de su identidad nacional. La formación de estos artistas de principios del siglo XX, en muchos casos venía de las Escuelas al Aire Libre, que se proyectaron en la formación de artistas, mas allá del ambito de la antigua Academia de San Carlos y que a su vez eran reivindicativas de los ideales posrevolucionarios, en las que pintores como Enrique Aguilar Ugarte Infante formaron parte.

 

El negro Ugarte como se le conocía,  nació en la Ciudad de Aguascalientes el 7 de Abril de 1900, comenzó  sus estudios en la academia de San Carlos y posteriormente ingresó en la Escuela al Aire Libre, en dónde fue profesor de pintura, formando parte de los llamados  “siete héroes de Chimalistac”  junto con Fernando Leal, Francisco Díaz de León, Gabriel Fernández Ledesma, Ramón Alba de la Canal, Emilio García Cohero, Mateo Bolaños y Leopoldo Mendez, pertenecientes a las Escuelas al Aire Libre, que estuvieron bajo la tutela de Alfredo Ramos Martínez. Ugarte era un artista inquieto, pintor, escultor, muralista, grabador, e incluso músico y actor, multifacético como muchos de su generación, influidos por todos los acontecimientos sociales, económicos y politicos del pais; Antonio Rodríguez en el libro El Hombre en LLamas. Historia de la pintura mural en México, “argumentó que el momento histórico-político y socio-cultural que vivió México en las primeras décadas del siglo XX, fue determinante e infuyó para impulsar al muralismo”[1].

 

Ugarte se integró a las Misiones en el año 1929, en donde organizó actividades vinculadas con la pintura, aunque también hizo teatro, conciertos de guitarra, por lo que pudo incluir el arte a la vida cotidiana de las comunidades en las que se encontraba, en dónde con su trabajo cambió inercias y perspectivas sociales y generó a través de todo su arte, un nuevo estado de conciencia en las personas.

 

También participó en diversas exposiciones individuales y colectivas en la Ciudad de México, con obra plastica de caballete, grabados y muy buenos ejemplos de obra en acuarela como una técnica que realizó con maestría. Se destacó también en la musica, con la guitarra como su instrumento favorito para la expresión creativa, en donde compuzo varias piezas de autoria propia, así como adaptaciones de obras de otros artistas, de las que todavía se conservan sus partituras.

 

En 1929, lo nombraron Maestro Rural en Quintana Roo y posteriormente se integró  a las Misiones Culturales Permanentes que pertenecía a las Escuelas Rurales que formaban parte de la Cultura Indigena; también se integró a las Misiones Culturales viajeras, en varios estados del norte de México como Baja California Norte y Durango, periodo que duró hasta 1935, año en el que realizó el mural en la escuela Nacional de Maestros. Hizo varios murales a lo largo de este periodo, generó obras que contenían innumerables imágenes y textos que hacian accesible su contenido a la población, por ejemplo, los temas con texto hablaban de los derechos de los campesinos, de la tierra, o la violencia; en cuanto a los personajes arquetípicos, eran aquellos fácilmente reconocibles por quien los viera: la maestra, la familia, el cacique, el golpeador, el campesino, entre otros.

 

Muchos de los murales elaborados por Ugarte, fueron hechos con la técnica al fresco y se pintaron  en escuelas y foros al aire libre que estaban preparados y listos para su impronta, rápida y con pigmentos fáciles de obtener y en lugares comúnes en donde las personas de la comunidad: niños, jóvenes, amas de casa acudían normalmente, lo que potenciaba uno de sus objetivos, por un lado de manera práctica, llevar ese arte tan cerca como fuera posible de las comunidades, por el otro, el discurso ideológico y didactico de las imágenes que ya definian incluso ciertos estereotipos y el mas importante que se daba a partir de la interpretación directa, de manera  reflexiva a partir de lo que se veía y leían en sus cartelas y también tomando en cuenta las sensaciones y emociones que cada lugar tenia a flor de piel. “las personas que circulan, a pie o en vehículos, vienen de algún lugar y se dirigen a otro con algún propósito, los objetos e imágenes que construyen el paisaje urbano, desde los edificios hasta los grafitis, han sido diseñados y materializados premeditadamente para que cumplan determina- da función práctica: lo que vemos no está allí por casualidad, ha sido proyectado, por alguien, con algún propósito casi nunca desinteresado”[2].

 

Desafortunadamente muchas de sus obras murales no se conservaron hasta nuestros días, ya sea porque fueron destruidos los inmuebles escolares o remodelados, en los que se tenía menos control sobre dichas intervenciones, incluso a algunos sitios los cubrieron con un nuevo toque o varias capas de pintura, dando por finalizado el uso didáctico, estetico e identitario de estas obras, tal vez, porque al paso del tiempo  carecía ya de sentido para dichas autoridades y también por falta de información sobre su origen y causas de su realización, más tratándose de lugares fuera de las ciudades y de la capital del país.  Caso conocido, tambien el que se dio en la Ciudad de México en una escuela ubicada en la colonia Tepeyac Insurgentes, en el norte de la Ciudad, en donde Diego Rivera hubiera pintado un pequeño mural en uno de los muros de entrada de dicho Colegio, años más tarde uno de los directores que llegó, tuvo la “brillante idea” de cubrirlo porque afeaba el espacio, quedando tapado por muchos años, hasta que un investigador llegó al colegio buscando el mural y al no encontrarlo, dio aviso a las autoridades del INBA y se procedió a su rescate, lo que  en el caso de la obra mural de Enrique Aguilar Ugarte Infante, no se tuvo tanta suerte.

 

También, formó parte del grupo del “30-30”, cuya ideología cuestrionaba los metodos de enseñanza, presentes en la Escuela Nacional de Bellas Artes (Antigua Academia de San Carlos) lo que generó presiones políticas sobre la labor artistica que tenían las Escuelas al Aire Libre, creadas con un carácter mas libre y a la que respondieron con cinco manifiestos y editarion varios documentos de protesta en una editorial independiente, además de exposiciones de pintura y gravado que manifestaba sus ideales sociales y la libertad artistica a la que aspiraban.

 

En esos años lo llamaron a pintar un mural llamado “La raíz del hombre es el hombre mismo”, en la Escuela Nacional de Maestros, actualmente Benemérita, y fue cubierto en 1946 cuando se remodelo el edificio y posteriormente se destruyó con el temblor del 57. En cuanto a la obra mural elaborada durante las Misiones Culturales, esta abarca los estados de Chihuahua, Quintana Roo, Hidalgo, Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí, Sonora, Estado de México, Nuevo León, Durango, Veracruz, Puebla y Tlaxcala, en donde no existia un seguimiento puntual de estas obras y sufrieron de la indiferencia y falta de visión de quienes eran los encargados de preservarlos, ademas de ser eclipsadas por aquellos grandes murales de la Capital del pais.

 

Enrique Ugarte fue padre de cinco hijos, tres mujeres y dos hombres, que estaban ubicados en la capital del pais y solo dos de ellos se formaron en el ámbito de la docencia, tal vez porque heredaron  de él esa vocación magisterial. Fue abuelo de nueve nietos, esposo amoroso y respetuoso que combinó su vida artistica (su pasión por la pintura, la musica y el teatro), su ideología politica, convicción social, y la enseñanza de las artes en la Escuela Nacional de Maestros, actualmente Benemérita,  con su vida privada, la familia que fuera su sustento y refugio, después de volver de las Misiones Culturales y cuando en 1953 el Mal de Parkinson lo hiciera retirarse de su creación  pictórica, musical y teatral, así como de la docencia y la expresion artistica que ejerció por más de 30 años, haciendo un inpas en su carrera y su talento indiscutible. Enrique Ugarte falleció el 17 de mayo de 1981 en la Ciudad de México a los 81 años. Su obra plastica se encuentra como parte de la herencia familiar, otra parte pertenece a los herederos del Escritor y Diplomatico Manuel Maples Arce; otra forma parte del acervo del Museo Nacional de la Estampa, la Escuela Benemérita Nacional de Maestros, el Centro Nacional de  Investigación, Documentación e Información de Artes Plasticas (CENIDIAP) y del Museo Nacional de Arte.

[1] López Orozco Leticia y Mauricio César RAMÍREZ Sánchez. Problemática de la catalogación del muralismo mexicano. Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM y  Facultad de  Filosofía Y Letras-SIMMA, IIE, UNAM.

 

[2] Valdés de León, Gustavo A. De la “Alfabetidad Visual” a la Semiótica. Otra aproximación al “Lenguaje” Visual. Cuaderno 39 | Centro de Estudios en Diseño y Comunicación (2012). pp 57-69 ISSN 1668-5229, PDF. Consultado el 6 de marzo de 2017.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s