El Muralismo visto como un “objeto prisma”: Temas y artistas, proceso creativo: ideas, identidades, emociones y concreción de Murales.

Me interesa plantear, además de las referencias al movimiento Muralista a nivel hostoriográfico como ya se anotaron algunos aspectos anteriormente, ver que cada proceso artistico es muy complejo y tiene varias caras que hay que tomar en cuenta. Uno de ellos es, el que llevaron a cabo los propios artistas, sus visicitudes y muchos aciertos, así como la proyección de sus acciones a las comunidades y la trascendencia que tuvo en el ideario de muchos.  Lo planteo como un prisma que,  tiene y contiene múltiples facetas,  en el que  formaron parte diversas instancias, espacios y artistas, que solo aquellos, los conocidos, los de siempre y la de sus obras murales más importantes e iconicas  y que normalmente se encuentran en los libros de  historia del arte mexicano. La de los grandes artistas como ya mencioné como Rivera, Orozco o Siqueiros cuyas obras seguramente  hemos visto en diferentes lugares como la Secretaria de Educación Pública, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, el Poliforum Ultural o el Hospicio Cabañas y que todos reconocemos su valor iconografíco, signico e historiografico, no solo en México, sino en el resto del mundo.

 

Como en toda interpretación, existen mas de una lectura, en este caso, de principio,una doble, por un lado la obra mural exalta a los grupos indígenas y  a su origen prehispánico, para establecer lazos identitarios de una mexicanidad venida desde el pasado; y por otro lado, se proponía integrar a dichos grupos indígenas que en la realidad estaban en un estado marginal, a la llamada “Civilización Nacional” que realmente implicaba para los grupos indigenas,  dejar su idioma, ideología y cosmogónía prehispánica por el ideal nacionalista que se arrastraba desde la independencia, cien años atrás.

 

Sin embargo, este movimiento artístico, educativo, cultural e institucional, postulaba preceptos que ponderaban la identidad cultural e histórica, a través de la experiencia educativa vinculada con el arte, que abarcó varias dimensiones: la educativa, política, ideológica, cultural, social, artistica, humana, familiar y personal, de algunos de aquellos artistas, sus familias y todos los que entraron en contacto con ellos y no pudieron olvidar aquella  experiencia.  Lugares en donde la revolución se abocó a asentar los preceptos nacionalistas que retomaron el origen cultural, la necesidad de integrar e unificar culturalmente a la entonces heterogénea sociedad mexicana,  ciudadanos que conformaban esta gran nación de norte a sur, en sus ideales, bases, convicciones, emociones a partir de una iconografía particular, social y política.

 

Los muralistas de a pie, aquellos que conformaron la Escuela Mexicana de Pintura o las llamadas Misiones Culturales, un movimiento que tenía como objetivo difundir a travez del arte y la experiencia estética, la conciencia social de los mexicanos en todo el pais, que se desprendían de los ideales revolucionarios, así como alfabetizar a las personas en diferentes puntos de la Republica Mexicana, ahí donde fuera necesario, y ver al arte como un medio ideal para tal fin.

Las actividades de las Misiones empezaron desde 1922, pero fue hasta 1926 que se estableció formalmente a la Dirección de  Misiones Culturales como la encargada de coordinar el trabajo de los artistas en todo el país, formando maestros rurales y estableciendo esquemas más claros sobre qué enseñar en las comunidades, entre ellas pintura, musica y baile. Cada uno  de los artistas establecía lazos  con los principales integrantes de la comunidad, que podían reforzar, potenciar o proyectar su labor dentro y fuera de la misma, así que sus funciones además de artistica propiamente, también  abarcaba otros ámbitos como el político y social.

 

Si bien es cierto, que todo el trabajo misional pretendía unificar los saberes de las diversas comunidades en todo el pais, tuvo una estructura común en cuanto a los contenidos y curriculum, que luego se aplicó para capacitar primero a los maestros  y misioneros, unos fijos en algún momento y más bien móviles, que posteriormente formaron a niños, jóvenes y adultos, hombres y mujeres que integraban parte de cada población,.

Por  ello, uno de los medios para permear estas ideas y vinculos artistico-culturales eran las imágenes generadas por el arte plastico y más si quedaban plasmadas de una manera más permanente a partir de la obra Mural, en dónde  lo indígena, el Neo mexicanismo en la representación de los símbolos prehispánicos, lo arqueológicos, lo indígena, eran una base de la construcción histórica de la identidad mexicana que se quería difundir.

 

Las Misiones Culturales, la Casa del Pueblo y el maestro rural, eran diferentes caras de una sola labor, que desarrollaron estos creativos a lo largo de estos años en los que estos hombres se transformaron en constructores de un espiritu nuevo del que todos formaban parte. Todas las acciones, por pequeñas que parezcan generaban alternativas visuales, auditivas, quinestesicas, es decir todos los sentidos entraban en juego en el proceso cerativo, en donde, por ejemplo, la presentación de festivales y conciertos era un aspecto importante que mostraba a la comunidad los avances en el trabajo educativo- artístico – y práctico de los mismos miembros de la comunidad y exaltaban la participación y colaboración en el proceso artistico coletivo.

 

En esta foto histórica, se encuentran Alfredo Ramos Martínez, Director de las Escuelas al Aire Libre (sentado en medio), están también el Dr. Atl, Diego Rivera, Germán Gedovius y también mi abuelo materno, Enrique Ugarte (el tercero de izquierda a derecha de los que están de pie, detrás del Dr.Atl).

 

Uno de los elementos fundamentales que podía propiciar dicha unificación era la Educación, basada en ideales liberales y democráticos, pretendió incursionar en todos los espacios del territorio en donde hubiera mexicanos, para formar a esas generaciones, educarlas, enseñarles la historia que los unía y el campo de posibilidades que como nación tenían y que juntos podrían dirigir esfuerzos para que esto fuera posible. En este sentido los artistas formaron parte de este proyecto educativo que a partir de la expresión artística en todos sus formatos, serviría de medio ideal para sentar dichas bases unificadoras en el país. Es entonces que  otros artistas más jóvenes, pero con las mismas convicciones iniciales y con una expresión educativa y creativa a partir de la obra mural, quizá está más efímera, pero no menos valiosa, que se desarrollo en contextos menos cuidados y elegantes, tal vez más pragmáticos y vivenciales.

 

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