Museos e historias controvertidas: Decir lo indecible en museos

Este tema planteado por el ICOM, que es el centro de la celebración del Día Internacional de los Museos, en donde se ” invita al museo a posicionarse como actor de la asimilación de las historias traumáticas pasadas gracias a la mediación y a la pluralidad de puntos de vista expresados”. Desde esta perspectiva, los museos en todo el mundo ponen en la mesa estos temas que implican heridas culturales y sociales que abarcan incluso mas de una generación, como el Holocausto, las guerras civiles, las intervenciones a los países, los magnicidios, los movimientos estudiantiles y sociales, entre otros.

Hoy los museos tienen así la oportunidad de dar un paso mas allá al plantearse exposiciones, visitas, talleres o incluso actividades paralelas como conferencias,  ciclos de cine, entre otros,  para invitar a los visitantes a realizar un ejercicio de reflexión sobre estos hechos, desde lo que puede ser el recuerdo directo, la memoria colectiva, las fuentes documentales que registraron esos hechos y la perspectiva de incluir otras voces y visiones sobre la trascendencia de esos hechos en otras generaciones, contextos y personas.

Ir más allá de las perspectivas recopiladoras de información, en donde se presentan las fuentes escritas, iconográficas, sonoras y varias de dicho tema, de manera cronológica,  narrativas y  descriptivas, que nos colocan como visitantes inevitablemente en un punto  de lo humano en un estado puro, sin vestidura o armadura, al que habría que dar una vuelta de tuerca, para mediar e incluso reconciliar.

Esos hechos mas allá de ser, por un lado momentos que pasan al ideario de lo conmemorativo, de ser una fecha en el calendario, de ser momentos en los que las heridas sociales  y emotivas se vuelven a ver, tanto que incluso es manifestado como punto de discusión por otros, que las conocen a travez del tiempo, pero que potencian sus efectos. El museo nos permite encontrar un espacio más neutral para preguntarnos ¿Qué implicó  realmente ese momento en la experiencia de vida de una persona, comunidad o sociedad? ¿Por que recordamos esas historias controvertidas? Y ¿Que podemos hacer para sanar esas historias y todo lo que ello conlleva? Un primer paso sería ver los hechos concretos tal y como sucedieron a partir de la historia que nos cuenta la exposición, un segundo momento implicaría que como visitantes nos preguntemos :

¿Por qué sucedieron? ¿Qué elementos se conjugaron para que se dieran de esa manera y no de otra? ¿A quienes afectó? ¿De qué manera esos hechos afectaron el futuro? ¿Qué resonancia tienen  con mi presente o el de mi comunidad? E indagar las posibles respuestas, no solo las narrativas, sino desde un ámbito más reflexivo y criticó.

Decir lo indecible en los museos, permite a los profesionales generar espacios de participación, no solo de debate, sino de real reflexión en un entorno que en principio se plantea neutral y del que se es consciente del campo de posibilidades para el diálogo, en la acción, en la presentación de exposiciones, en las visitas, talleres y actividades que se dan en estas fechas y el resto del año. En la participación de los públicos en el museo, siempre hay ideologías de por medio, visiones diferentes a lo interno, y hacia los visitantes, reconociendo la pluralidad, la diversidad, la inclusión de todos en la participación, destacando momento a momento que también hay una humanidad compartida con el pasado, con aquellos hombres y mujeres de los que se habla en el museo, ellos son también los hombres, mujeres, niños, adultos mayores de hoy, que también reaccionan ante determinadas situaciones como lo hicieron otros, los ancestros de hace 50, 100, 500 años, en el mismo entorno, pero también son  las personas que pertenecen a otra cultura o país lejano con quienes compartimos intereses, anhelos, necesidades, ideales, conflictos, soluciones y negociaciones, más allá de la diferencia.

Si bien es cierto, que ante una situación histórica controvertida  presentada desde el museo, se plantea el mostrar los resultados de la investigación hasta ese momento, ejemplificada por las fuentes, así como ayudar a reconocer, como ya se dijo, la ideología (s) que hay detrás de la controversia, algunas que quieren legitimar el hecho, establecerlo como algo simbólico que se proyectará a la posteridad, las que se da desde las instituciones o desde la sociedad misma, desde la visión de unos cuantos, o la que tienen muchas personas. Para reconocerlas y diferenciarlas es necesario ayudar a las personas a generar procesos de interpretación o análisis, por ejemplo,  el primer paso es  despertar la curiosidad. ¿Qué pasó? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quiénes? ¿Por qué es controvertido ese hecho? la Real Academia nos dice que este termino significa  que algo (en este caso un hecho, momento o persona) es objeto de discusión y da lugar a opiniones contrapuestas.

Entonces ¿que no esto tendría que ser una constante en los museos?

 ¿Cuál sería el riesgo de generar procesos de reflexión y críticos en los visitantes?

Se puede invitar al visitante a elaborar una pequeña investigación, así como la que el curador llevo a cabo a partir de determinadas fuentes documentales e incluso, el planteamiento de diferentes hipótesis que pueden haber generado controversia en los círculos académicos y contrastarla con la del publico;  sumar la posibilidad de contrastar esas fuentes primarias (las que se generaron en el momento directo del hecho por los protagonistas), con las fuentes secundarias  (textos escritos que son el resultado de dichos procesos de investigación) y hacer junto con los visitantes un ejercicio de seguimiento dentro de la exposición. Los objetos nos hablan desde el mismo escenario de lo sucedido, tienen una impronta de información incluso desde lo moral o ético, por lo que sería necesario  incluir esas voces, lecturas y reflexiones en torno a nuestras historias comunes.

Pero, el reto para el museo ¿cómo hacerlo sin perder el control?  ¿sin perder la perspectiva formal y de rigurosidad académica? sabiendo además que estos contenidos que generan discusión y opiniones opuestas son necesarios, pero reconociendo también que son temáticas sensibles ya que no solo están involucrados los datos objetivos y fríos, también están implicadas a las emociones y a la memoria compartida que pueda ser controvertida y genera muchas reacciones, a lo que apelamos es a generar respuestas, no reaccionar para encontrar vías reales de diálogo. Las diversas historias que pueden generar controversia están ahí, desde el mismo momento de su investigación! Por ejemplo, en una conferencia que hubo en La Galería de Historia, Museo del Caracol, en el 2011, el Historiador José Martín Hurtado (Profesor en ese momento de la Universidad de Querétaro, México), nos dijo:

“Una misma fuente puede arrojar diferentes datos, depende de lo que el historiador esté buscando (el tema que le interese); por ejemplo, una carta de un esposo hacia su esposa escrita a mediados del siglo XIX, puede darle, a un tipo de historiador, datos acerca del lugar que le da a su esposa; a otro podrá interesarle el tema que aborde, o el contexto en que fue escrita la carta, así como las circunstancias en que se escribió, y no faltará el historiador que se fije más en el lenguaje con el que el esposo se dirige a su esposa; en fin, las lecturas pueden ser muy diferentes… Cada una tiene temas de particular interés, así como formas específicas de abordarlos”.

De igual manera les pasa a los visitantes cuando recorren el museo, localizan determinados objetos, se centran en aspectos diversos, externan opiniones en función de sus saberes previos o experiencias directas o indirectas,incluso prejuicios qué hay que ampliar o disciplina a partir de la visita; este proceso se lleva a cabo,  solo que sin una metodología que les ayude a registrar todos esos procesos y la información recopilada, para contrastarla, ese es uno de los puntos de oportunidad que el museo puede generar con los visitantes, simbólicamente ponerlos en el centro del museo y alrededor de ellos colocar aquellas historias controvertidas y generar  la escucha, la observación, reflexión en la participación de todos, en donde las múltiples opiniones se escuchan, se contrastan, para ser difundirlas, transmitirlas y volver a lanzarlas a otros visitantes.

Así podremos formar visitantes activos, investigadores, que se plantean hipótesis diferentes a las que el museo cuenta, para encontrar las lagunas y recorrer el museo reconociendo las historias, las ideas sobre diversos temas, como discriminación, tolerancia, raza, libertad, inclusión que se plantean o no en la muestra, investigar, tomar acción física, mental, sensorial, emocional ante la controversia y lo indecible para tomar la batuta como visitante en un museo dialogal, en donde es posible pensar diferente y decirlo, no solo desde la protesta, sino desde la igualdad de ideas, con otras personas que son empáticas con la diferencia , para que juntos: Museo y Visitantes puedan intercambiar opinión sobre temas controvertidos y sean capaces de ver lo indecible en el museo.

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