Educadores del museo en formación ¿Para que?

Formar a otras personas es un gran compromiso, uno que por herencia tienes y otro el que adquieres conscientemente, después de ejercerlo sin darte cuenta de la trascendencia de esos hechos. En los últimos años la palabra Educación y todas sus derivaciones, educar, aprender, formar, mediar, etcétera y que tanto están en la reflexión y análisis teórico y conceptual, como en la practica en el día a día frente a los cambios evidentes en la sociedad del siglo XXI, mas plural, participativa, reflexiva y cuestionado de las formas de enseñanza y la viabilidad de las experiencias experiencias educativas hacia el futuro.

En el contexto del museo, en donde la educación tiene un carácter diferente, también se han visto cuestionamientos teóricos-practicos en los llamados “Educadores del museo” que también han tomado a su cargo la responsabilidad de la formación de nuevos públicos, nuevas prácticas educativas, metodologías, teorías y actividades concretas que plantean formas particulares de vivir el museo durante una visita.

Pero, para realizar este proceso es imprescindible que los Educadores del Museo se formen para ello, no solo basta hacerlo conceptualmente en la Universidad, en donde se asumen las materias una a una y se asimilan los contenidos de cada disciplina en las diferentes áreas que lo conforman para ser Arqueólogo, Historiador, Biólogo, Sociólogo, etcétera. De igual manera,  cuando ya forman parte del Departamento de Educación, Comunicación o Mediación del Museo, la capacitación no es suficiente con aprenderse los contenidos de alguna exposición temporal o alguna sala del museo, que eso en principio implica un reto, principalmente para la memoria, pero que puede salvarse fácilmente. Por ello, tenemos en los museos a personas muy preparadas sobre los contenidos del sitio y los principales aspectos vinculados con las colecciones: autores, épocas, lugares, etapas, procesos, etcétera.

Desde una visión muy tradicional del museo, como educadores, salvar este aspecto es suficiente, sin embargo, desde nuevas formas de conceptualizar al museo, como un espacio activo, no muerto; que permite el cuestionamiento, no da respuestas; que propicia el dialogo y la reflexión, no la copia de contenidos; que genera un pensamiento divergente con diferentes visiones, no uno con pensamiento convergente con una única respuesta; en donde el educador es mediador de la experiencia, no guía único de contenidos.

A partir de estas nuevas corrientes y metodologías aplicadas al museo y poder ayudar a la formación de visitantes en los diferentes museos, es imprescindible empezar este proceso a nivel personal, así como al interior de los equipos de trabajo en un entorno colaborativo y horizontal de formación, en sistemas mas abiertos, interdisciplinarios y creativos. Algunos educadores en museos desarrollan este proceso de formación continua, ya que:

  •  Trabajan fuera de la zona de confort, al salir de la idea de que es mas fácil tener el control, la batuta de lo que proponemos a los visitantes, dirigir las acciones que detonar experiencias y propiciar la participación de los públicos que nos llevaran probablemente a nuevas rutas desconocidas por explorar. Algunos educadores establecen relaciones forzadas entre disciplinas que normalmente no tienen vinculo es de entrada una buena vuelta de tuerca para acercarnos de otra manera a los contenidos y así también crear nuevas visitas, talleres, etc.
  • Intentan cosas nuevas, reconociendo que la formación tradicional jerárquica, unidireccionalidad, aquella de la de la repetición y la copia de modelos de la que venimos formados esta presente en la practica educativa del museo, pero que nos atrevemos a experimentar el museo sin una ruta o forma definida y tomamos riesgos sobre ello con nuevos materiales, colaboradores externos, experiencias educativas vistas desde la publicidad, la comunicación o el arte en todas sus manifestaciones.
  • Dedican más tiempo para la planeación de un Proyecto Educativo integral para su museo, que va mas allá de visitas y talleres, que incluye más actividades para públicos diversos,  que promueven mas participación de todos al interior del museo y con la sociedad en su conjunto, al dedicar actividades que generan cambios sociales inclusivos.
  • Asumen el compromiso personal para formarse internamente con literatura sobre educación y museos, además de contrastarla con los equipos de trabajo, al analizar y reflexionar sobre la viabilidad de su aplicación y la adecuación a su propio contexto de trabajo.
  • Establecen redes de colaboración, grupos de dialogo y trabajo con otros educadores y mediadores de museos, para compartir proyectos, experiencias de éxito o establecer convenios en red, teniendo claro que la formación de sus públicos requiere practica en diferentes espacios museísticos.
  • Buscan otros espacios de formación que se generan a nivel Universitario o en instancias de formación Museística, sea a nivel presencial o en línea, sobre temas mas contemporáneos, y críticos sobre de Museología, Curaduría didactica,  estrategias de mediación, recursos didácticos, proyectos de gestión, publicaciones u algún otro tema vinculado con el conocimiento de públicos específicos o de tipo creativo o interactivo.
  •  Y asumen el mayor reto al convertirse a su vez en formadores de otros: profesores, voluntarios, servicio social, mediadores que trabajan directamente con los públicos, generan constantemente espacios para socializar las propuestas educativas y ayudarlos a pasar el periodo de motivación posterior a la formación, para poder encontrar los caminos que lleven a la integración de dichas propuestas a proyectos concretos en el museo.
  • Están en constante dialogo con los diversos equipos del museo en la integración de propuestas educativas en exposiciones o generando recursos didácticos para antes, durante y después de la visita. También dialogan con los visitantes a partir  evaluaciones prospectivas, sumarias o correctivas, que mejoren la forma de vincularse con el museo. Establecen nuevas propuestas meteorológicas, basadas en el dialogo, la reflexión, la duda y el cuestionamiento y reconocen las inteligencias personales, las formas de aprender de sus visitantes y ayudarlos a formarse como visitantes de museos activos, críticos y reflexivos.

Este camino de formación es permanente, cambiante y expansivo, sumemos esfuerzos todos los educadores y formemos comunidades cada vez mas amplias.

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