La Coruña. Encuentros, septiembre 2016

Experiencia llena de encuentro, en donde el tiempo parecía no haber pasado, como si ayer nos hubiéramos visto, amiga, compañera, confidente, una amiga muy querida; la recepción en la estación de trenes, la primera y única en todo el viaje, ahí conocí también a su esposo, un  hombre de gran corazón que me recibió en su casa y me hizo sentir como en la mía.

Un cuarto propio acogedor y confortable, buena platica, paseos, risas, mucha información sobre Coruña y su gente, compartir en la mesa nuestras culturas, gustos, intereses y puntos en común fue la sal y la pimienta de estos días. Una Master Class sobre tortilla de patata estuvo genial y muy productiva: cortar las patatas, dejarlas un momento en agua, ponerlas a freir aparte, poner los huevos juntos y revolver, incorporar la cebolla, dejarlos estar cuando ya salen pequeñas burbujas, entonces voltearla en una tapa especial para la ocasión, para que salga perfecta; puesta en la mesa con un poco de queso y pan.

Cenas siempre con un poco de vino “tempranillo”, muy suave, rico para tomar una segunda copa y paladearlo escuchando como es la vida y la historia de los amigos de La Coruña; el gusto de él por la astronomía y la Ciencia, la vida en Latinoamérica en sus viajes a Quito, Ecuador, las palabras comunes, y las diferentes; los amores de mi amiga por su familia y amigos aunado a mis comentarios sobre México y sus maravillas, su gente, la tierra y las raíces latinas que llevo en la sangre y que me hacen ser quien soy.

Me quedé muy asombrada de ese primer paseo por la Torre de Hércules y mi primer contacto por el Mar Atlantico que llega a las costas de Coruña, sentir su brisa, su libertad, la amplitud del mundo frente a mi, quería recorrerlo todo !Gracias Padre!, infinitas gracias por esta experiencia, los amigos, la ciudad, La Coruña me invita a vivir en ella, los amigos, la gente en la calle, la cordialidad de los gallegos, acepto tu invitación y la guardo en mi corazón.

2016-09-25-12-41-16El paseo por el andador estaba decorado en cada luz por una obra contemporánea  de una artista gallega, pienso en el privilegio de hacerlos y disfrutarlos. Mar que me llama, que le gusta ser contemplado en sus reflejos, los barcos que lo surcan, las personas deambulando, corriendo, paseando por su costa, sus playas. Encontramos esculturas contemporáneas que representan la presencia ancestral por estas tierras, piedras perfectamente talladas en lajas grandes, monumentales, otras con ventanas interiores que servían para la defensa, otras rocas naturales hechas por la mano de Dios, en donde el mar abraza la costa. Torre de  Hércules con  esencia Romana, la única que existe en pie, cuyo faro todavía está en uso.

Noche de copas por Coruña, alegre, divertida, tumultuosa,, nuevos amigos rica cena y buen paseo, me encanto!!

También paseo por la Casa de la Ciencia, siempre novedoso, atractivo, divertido, mi sangre fluye con los museos, llena mi mente, con nuevas ideas e imágenes, con ellas las películas sobre el Universo, toda una experiencia. Otro motor de mi espíritu es la belleza natural, arquitectónica. pintura, arte que se encuentra en Coruña, en sus calles, parques, iglesias, esquinas, tiendas, esculturas, cristaleras y a la vez mi imaginación se despierta sobre            ¿cómo sería mi vida del otro lado de aquella ventana en la Plaza Pontevedra, amando, viviendo, latiendo y disfrutando en el día a día, esas fachadas, añoranzas de un pasado ilustre que se enciende en la Casa Picasso, habitaciones ambientadas a la moda de finales del siglo XIX y principios del XX; mirada que encuentra las barcas, reconoce el mar como su casa, su vida, su sangre que late y corre acelerando el corazón que queda plasmada en una foto en donde las nubes contemplan la escena, dando cuenta de todos los elementos: viento, fuego, tierra y agua.

El Casino camino al puerto, cuyas embarcaciones aparcadas entre nubes impresionantes de fondo, enmarcan la mirada e inspiran a propios y extraños, a mi me pareció que recordaba aquella tierra, las emociones se agolpan en mi corazón y en mis ojos las lágrimas ruedan por mis mejillas al caminar por las calles, reconociendo un edificio tras otro, el Palacio Legislativo con sus torres en la pequeña Plaza Mayor y encontrar una Iglesia tras otra, entre tiendas típicas  Celtas y otras muy modernas en la Plaza de Lugo.

El Castillo de San Antón llamaba poderosamente mi atención y mi corazón, lo difícil que fue subir esa primera pendiente para atravesar la puerta de entrada, quizá una parte de mi ser se resistía; al entrar abrí la puerta del pasado, que un dolor tan profundo me impedía caminar y me hacía vaciar los ojos con lagrimas de añoranza, tristeza y promesas no cumplidas de abandonar ese lugar; un dolor tan profundo al ver el mar desde ahí, ver las insignias, yelmos, yugos, heráldica a la que me siento familiarizada, objetos del pasado y tan presentes hoy para mi.

2016-09-25-14-09-01Recorrer las rías altas y bajas en compañía de su tía y mi amiga en esas tardes maravillosas y cálidas, fue una experiencia inolvidable de conocimiento, historias amenas de vida, de un ejemplo de entereza, de sentir y vibrar con la naturaleza, cielo, tierra, mar, viento, tres mujeres viendo los mismos escenarios, algunos sobrepuestos que marcan el paso del tiempo sobre lo que se ha ido, lo nuevo y lo que vendrá.

Gracias a ellas y a ellos por cobijarme de una manera tan amorosa, como una madre lo hace con sus hijos amados.

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